Sed de Amor

Estar sediento de amor"lleva a cometer una serie de errores en la vida. Se aceptan migajas de amor por una ilusión de ser amados. En estas migajas se encuentran: aceptar las infidelidades, los desprecios, los rechazos y también la violencia física o verbal.

 

Lo más importante es reconocer que necesitamos cariño, que estamos llenos de una gran sed de amor, pero nos volcamos hacia la pareja como si fuera la única persona que puede llenar este vacío.

 

Y en un primer momento todo parecía que sí, la vida se torna un espejismo y no logramos delimitar dónde se encuentra nuestra necesidad y dónde el amor que le tenemos a la pareja.

 

La sed de amor es traicionera, nos lleva a vivir situaciones que jamás creímos que podríamos experimentar. La sed de amor no lo tiene que cubrir la pareja, tenemos que tomar la responsabilidad de nuestra biografía personal, y entonces, estar conscientes que nuestra sed afectiva, de amor, de reconocimiento, no está en la pareja, sino en la biografía personal.

 

Por supuesto que es mejor creer o asumir, que me encuentro en esta situación porque mi pareja no me ama, no me quiere, no me respeta o no me entiende, que asumir mis carencias y mi sed de amor.

 

Los sedientos del amor, por lo general, lo aceptan todo:

· Infidelidades.

· Abandonos.

· Desprecios.

· Humillaciones.

· Plantones.

· Falta de compromiso.

· Violencia.

· Desamor.

· Control y escenas de celos descontroladas tanto por parte de la pareja como de sí mismos.

Las personas con sed de amor son capaces de tolerar lo que sea, con tal de conservar a la pareja.

 

Mi particular punto de vista, es que se trata de personas que cuentan con un gran sufrimiento no en la vida en pareja, sino en su vida personal. Intentan de un modo desesperado que la pareja, les cubra y les sacie como desean.

 

Pero eso, es imposible. Hacen elecciones y luego se llenan de culpa y de rencor.

No logran reconocer que sus elecciones de pareja se basan en sus carencias y en su sed afectiva y no en las fortalezas y en ser complementarios. Para poder saciar la sed de amor, necesitamos empezar con nosotros mismos